
La corriente de Música Popular Uruguaya (MPU) es consecuencia de la idiosincrasia de nuestro país. Una nación en la que surgen nuevos talentos todos los días. Un país donde los músicos y cantautores deben pelear la diaria.
Un lugar donde la mayor parte de los genios vive de jornales que gana trabajando 8 horas, que le restan a los procesos creativos. Un país donde se cultiva el reconocimiento post mortem y donde generalmente los cantores viven en el ostracismo.
Es que en Uruguay los artistas suben al bondi, les cuesta llegar a fin de mes. Un precio que tienen que pagar por hacer lo que les gusta. Y les sale bien.
Sin embargo, paradójicamente, esa pelea diaria por la subsistencia, es la que nutre a los artistas uruguayos de simpleza y cotidianeidad. Ese decir, con propiedad y conocimiento de causa.
Ellos conocen la realidad que describen, la viven a diario, por eso la plasman con una simpleza poética envidiable.
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